
Artículo revisado clínicamente por el Dr. Javier Rodríguez-Bronchú, director clínico de RB Clínica Odontológica (La Eliana, Valencia). Última revisión: julio de 2026.
Los selladores dentales son una de las medidas preventivas más efectivas en odontopediatría. Pero no todos los niños los necesitan, no se ponen en todos los dientes y no duran para siempre. Antes de decidir, conviene entender para qué sirven y en qué situaciones realmente aportan.
En RB Clínica Odontológica valoramos la indicación caso a caso. Esta página explica los criterios que usamos.
Resumen: Los selladores dentales son una resina que sella las fisuras de los molares para impedir que la bacteria y los restos de comida se acumulen y produzcan caries. Están indicados principalmente en los primeros molares definitivos de niños con riesgo moderado o alto de caries. No están indicados en dientes ya cariados, en dientes de leche en la mayoría de los casos, ni cuando el riesgo de caries es muy bajo. La revisión periódica es imprescindible porque los selladores pueden desgastarse o desprenderse.
¿Qué son los selladores dentales y cómo funcionan?
Los selladores dentales son una resina de composite o ionómero de vidrio que se aplica sobre las fosas y fisuras de los molares. Esas zonas son especialmente vulnerables a la caries porque su anatomía —con surcos estrechos y profundos— hace difícil que el cepillo llegue al fondo y elimine los restos de comida y la placa bacteriana.
El sellador llena esos surcos y crea una superficie lisa que el cepillo puede limpiar con facilidad. No aporta flúor de forma activa, pero elimina el nicho donde la bacteria se acumula. La colocación es rápida, sin anestesia y sin fresar el diente: se limpia la superficie, se aplica el sellador y se polimeriza con luz. El niño no nota nada.
Según la American Dental Association (ADA), los selladores reducen el riesgo de caries en molares hasta en un 80 % en los dos primeros años tras su colocación en niños con riesgo moderado o alto.
¿En qué dientes se ponen los selladores?
La indicación principal son los primeros molares definitivos, que salen alrededor de los 6 años. Son los dientes con mayor riesgo de caries en la infancia: tienen una anatomía muy fisurada, salen antes de que el niño tenga coordinación suficiente para cepillarlos bien y permanecen en boca toda la vida.
Los segundos molares definitivos, que salen alrededor de los 12 años, también son candidatos habituales si el riesgo de caries es moderado o alto.
Los premolares pueden sellarse si tienen fisuras profundas y el riesgo lo justifica, aunque es menos frecuente.
Los dientes de leche raramente se sellan. La excepción son niños con riesgo de caries muy alto o con necesidades especiales en los que la pérdida prematura del diente de leche tendría consecuencias importantes para el desarrollo de la dentición definitiva.
| Diente | Edad aproximada de erupción | ¿Se sella habitualmente? |
|---|---|---|
| Primer molar definitivo | 6 años | Sí, es la indicación principal |
| Segundo molar definitivo | 12 años | Sí, si el riesgo lo justifica |
| Premolares | 10-12 años | Solo si hay fisuras profundas |
| Dientes de leche | — | Raramente, solo en alto riesgo |
| Incisivos y caninos | — | No: no tienen fisuras relevantes |
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¿Quieres saber si tu hijo necesita selladores?
Lo valoramos en la revisión pediátrica y te explicamos qué está indicado en su caso.
¿Cuándo están indicados los selladores dentales?
La indicación depende de dos factores: la anatomía del diente y el riesgo de caries del niño.
Anatomía favorable: los molares con fisuras profundas y estrechas —donde el explorador se queda «enganchado»— tienen mayor riesgo de acumular placa y son los mejores candidatos. Los molares con fisuras poco profundas y redondeadas tienen menor riesgo y la indicación es más discutible.
Riesgo de caries moderado o alto: el riesgo se evalúa considerando el historial de caries del niño, la dieta, la higiene domiciliaria, el acceso a flúor y factores familiares. Un niño con caries previas, dieta alta en azúcar y higiene deficiente tiene un riesgo alto y se beneficia claramente de los selladores. Un niño sin caries, con buena higiene y dieta controlada tiene un riesgo bajo y la indicación es menos clara.
La valoración del riesgo es parte de la revisión pediátrica en consulta. No es un dato que los padres puedan estimar con precisión desde casa.
¿Cuándo los selladores no son necesarios?
Hay situaciones en las que colocar selladores no está indicado o directamente no es posible.
El diente ya tiene caries. Un sellador no trata una caries: la tapa. Si hay caries activa en la fisura, hay que obturar primero. Sellar sobre una caries hace que avance sin que se vea desde fuera.
El riesgo de caries es muy bajo. Si el niño no ha tenido caries, tiene buena higiene, dieta equilibrada y acceso regular a flúor, el beneficio del sellador puede no compensar el procedimiento. La decisión se toma valorando el caso individualmente.
El diente no ha terminado de erupcionar. Para sellar correctamente, el diente tiene que estar completamente erupcionado y accesible. Intentar sellar un molar que todavía está saliendo compromete la adhesión y la efectividad.
El niño no colabora. El procedimiento requiere que el diente esté seco durante la colocación. Si el niño no puede mantener la boca abierta o hay mucha salivación, el resultado no es predecible. En esos casos se valoran otras estrategias preventivas.
¿Cuánto duran los selladores y qué revisión necesitan?
Los selladores no son permanentes. Con el tiempo se pueden desgastar, fracturar parcialmente o desprenderse. Por eso la revisión periódica es imprescindible: en cada visita de control comprobamos el estado del sellador y, si es necesario, lo reparamos o reponemos.
La durabilidad varía según el material, la técnica y los hábitos del niño. En condiciones normales, un sellador bien colocado puede durar varios años. Pero un sellador parcialmente desprendido que no se detecta puede crear un nicho donde la caries avanza oculta — exactamente lo contrario de lo que se busca.
La revisión anual o semestral en función del riesgo del niño es la forma de garantizar que el sellador sigue cumpliendo su función.
¿Tu hijo acaba de sacar los primeros molares definitivos?
Es el momento de valorar si los selladores están indicados en su caso.
Fuentes: American Dental Association (ADA) · Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) · OMS · Salud bucodental. Publicado en julio de 2026. Última revisión clínica: septiembre de 2026.



